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jueves, 5 de agosto de 2010

"La venta del Pro"



 

 

 

 


Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, el terreno donde ahora se levanta el pueblo de El Provencio era una encrucijada  de caminos donde abundaban las ventas para el reposo y el yantar de los viajeros. Este lugar era llamado "La Venta del Pro". En el término de La Venta se levantaba una ermita, donde los vecinos iban a rezar y a celebrar a su patrona: La Virgen del Rosario. Los del pueblo de al lado reclamaban a la Virgen, decían que les pertenecía y que se la iban a llevar a la ermita de su término. Así pasaban los días en la Venta del Pro, entre llegadas de caminantes con su hato lleno de poca comida y de muchas aventuras y entre disputas entre uno y otro pueblo. Una noche, los del pueblo vecino, aprovechando el silencio y la oscuridad de la madrugada, llegaron hasta la ermita y se llevaron a la Virgen. Por la mañana, cuando el cura llegó al pequeño santuario y vio que la Virgen no estaba, corrió hasta el pueblo gritando y anunciando la triste noticia. Un grupo de vecinos, sospechando el origen del hurto, se encaminó hacia el pueblo vecino con piedras y palos para defender lo suyo, pero  al llegar al fin del término, junto al mojón que divide los terrenos de uno y otro pueblo, encontraron a la Virgen, con la mirada vuelta hacia La Venta del Pro y un ademán sonriente. Un testigo les contó que había visto cómo los del pueblo vecino llegaron en plena noche cargando con la Virgen, pero que justo en el límite de la Venta del Pro, la Virgen empezó a pesar tanto, que ya no puedieron cargarla. Sin duda la Virgen había elegido a la Venta para protegerla y ser su patrona. Los de la Venta regresaron muy contentos, cargando a la Virgen, cantando y gritando: ¡La venta del Pro venció, la venta del Pro venció! Desde entonces y hasta nuestros días al terreno que anteriormente fue conocido como  la Venta del Pro, se le empezó a llamar El Provencio...
Esta leyenda fundacional se repite en la historia de muchos santos y de muchos pueblos, en México la encontré en Nopalucan de la Granja (Puebla)  y en Real del Monte (Hidalgo). Comprendo perfectamente la decisión de los santos, al fin y al cabo, el lugar que eligen va a ser para toda la vida, o mejor dicho, para toda la eternidad...


Aquí les dejo las fotos de casas y patios manchegos que tomó la barbada Macusalén en El Provencio.